El proyecto AGRHOUND, coordinado por el centro tecnológico CTAEX, probará la plataforma en viñedos y cultivos de mora. Sus responsables buscan que los datos recogidos con sensores sirvan para conocer mejor el estado de las plantas y planificar la recolección.
Un robot cuadrúpedo diseñado para recorrer parcelas agrícolas y recoger información sobre los cultivos está en fase de desarrollo en Extremadura. La iniciativa forma parte de AGRHOUND, un proyecto de innovación coordinado por el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario (CTAEX), que explora cómo aplicar la robótica y la inteligencia artificial a la monitorización agronómica.
La plataforma, presentada por CTAEX el 14 de octubre en sus instalaciones de Villafranco del Guadiana (Badajoz), está concebida para desplazarse por distintos entornos agrícolas y servir de soporte a sensores y sistemas de seguimiento. El proyecto estudiará su adaptación a dos cultivos: la vid, en colaboración con Bodegas Familiares Matarromera en Valladolid, y la mora bajo macrotúnel, en las instalaciones de Social Berries 4.0 en Huelva.
El objetivo es que, conforme avance el desarrollo, los datos obtenidos permitan caracterizar los cultivos y elaborar mapas para identificar diferencias entre zonas de una parcela. Esa información podría ayudar a estimar la producción y orientar decisiones como dónde iniciar la recolección o qué áreas conviene analizar con más detalle. Son aplicaciones previstas por el proyecto: su utilidad deberá evaluarse en los ensayos de campo.
AGRHOUND reúne a CTAEX, Bodegas Familiares Matarromera, Social Berries 4.0, SpectralGeo y SOLTEL, con la colaboración de la Fundación Prodti. Según la resolución de concesión publicada por el Ministerio de Agricultura, el proyecto tiene un coste total aprobado de 594.129,09 euros y una subvención propuesta de 592.386,09 euros, cofinanciada por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y la Administración General del Estado.
La iniciativa se encuentra en una etapa experimental. Antes de que la herramienta pueda incorporarse al trabajo habitual de las explotaciones, habrá que comprobar que navega adecuadamente en cada cultivo y que la información que recoge es fiable y útil para agricultores y técnicos. El reto, por tanto, no es solo que el robot pueda recorrer una parcela, sino que sus mediciones ayuden a tomar mejores decisiones sobre el terreno.

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